"...Más que ser educando por una razón cualquiera, el educando necesita volverse educando asumiéndose como sujeto cognoscente, y no como incidencia del discurso del educador. Es aquí donde reside, en última instancia, la gran importancia política del acto de enseñar. Entre otros ángulos, éste es uno que distingue al educador o la educadora progresistas de su colega reaccionario.
"Muy bien -dije en respuesta a la intervención del campesino, acepto que yo sé y ustedes no saben. De cualquier manera,
quisiera proponerles un juego que, para que funcione bien,
exige de nosotros lealtad absoluta. Voy a dividir el pizarrón en
dos partes, y en ellas iré registrando, de mi lado y del lado de ustedes, los goles que meteremos, yo contra ustedes y ustedes contra mí. El juego consiste en que cada uno le pregunte algo al
otro. Si el interrogado no sabe responder, es gol del que preguntó. Voy a empezar por hacerles una pregunta."
En este punto, precisamente porque había asumido el "momento" del grupo, el clima era más vivo que al empezar, antes
del silencio.
Primera pregunta:
-¿Qué significa la mayéutica socrática?
Carcajada general, y yo registré mi primer gol.
-Ahora les toca a ustedes hacerme una pregunta a mí -dije.
Hubo unos murmullos y uno de ellos lanzó la pregunta:
-¿Qué es la curva de nivel?
No supe responder, y registré uno a uno.
-¿Cuál es la importancia de Hegel en el pensamiento de
Marx?
Dos a uno.
-¿Para qué sirve el calado del suelo?
Dos a dos.
-¿Qué es un verbo intransitivo?
Tres a dos.
-¿Qué relación hay entre la curva de nivel y la erosión?
Tres a tres.
-¿Qué significa epistemología?
Cuatro a tres.
-¿Qué es abono verde?
Cuatro a cuatro.
Y así sucesivamente, hasta que llegamos a diez a diez.
Al despedirme de ellos hice una sugerencia: "Piensen en lo
que ocurrió aquí esta tarde. Ustedes empezaron discutiendo
muy bien conmigo. En cierto momento se quedaron en silencio
y dijeron que sólo yo podía hablar porque sólo yo sabía, y uste-
des no. Hicimos un juego sobre saberes y empatamos diez a diez.
Yo sabía diez cosas que ustedes no sabían y ustedes sabían diez
cosas que yo no sabía. Piensen en eso".
En: Pedagogía de la Esperanza: un reencuentro con la Pedagogía del Oprimido, Pág. 67
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